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Los
científicos no se ponen deacuerdo si la Luna es un
enorme asteroide atraído y posteriormente atrapado
por la gravedad de la Tierra o si, por alguna inimaginable
colisión, la Luna es un desprendimiento de la Tierra
primigénica que quedó como satélite de
la misma. Debido a la tensión que se genera entre la
Luna y la Tierra por la fuerza de gravedad, esta atracción
y repulsión constante, es lo que hace que la Luna literalmente
gobierne las mareas de la Tierra. La Luna no tiene luz propia
y sin embargo gracias al Sol y la composición de la
superficie se muestra a sí misma con su exquisíta
belleza iluminando las noches de la Tierra y mostrando en
sus distintas caras el eterno ciclo de la vida que nunca se
detiene: nace, crece, llega a su plenitud y muere sólo
para volver a comenzar.
A lo largo de los milenios las diferentes culturas la han
adorado y también temido pero nunca ha pasado inadvertida.
Para la Astrología la Luna, por su cercanía
a nosotros y tomando en cuenta la
simbología que subyase detrás de su naturaleza,
es un factor importante de influencia en todo lo que tiene
que ver con lo emocional, lo afectivo, la memoria en cuanto
a herencia ancestral, lo femenino en cuanto a receptivo-pasivo,
lo materno arquetípico, los ciclos, los procesos, la
polaridad. Cada dos días y medio aproximadamente la
Luna transita por uno de los 12 signos zodiacales sucesivamente,
“tiñendose” de su energía en tanto
sustancia abierta a estímulos externos.
El Calendario Astrólogico Lunar refleja este viaje
de la Luna a lo largo del año, mostrando el pasaje
por sus distintas faces, palpitando su ritmo a través
de los distintos signos que la visten y la nutren de sus características
y exponiendo los diferentes matices de su poderosa influencia.
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